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Chilquinta, una de las principales distribuidoras eléctricas de la Región de Valparaíso, moderniza la supervisión de su red con dos salas de control equipadas con video wall Micro LED fine-pitch. PLED ejecutó ambos centros —uno en Miraflores (Viña del Mar) y otro en Curauma (Valparaíso)— con una configuración técnica idéntica, de modo que los operadores trabajan con la misma calidad de imagen y el mismo flujo de señales en las dos ubicaciones.
Cada sala integra una pantalla Micro LED P1.2 indoor de 7,37 m² (5,12 × 1,44 m) con resolución nativa de 4096 × 1152 píxeles. El pixel pitch de 1,2 mm entrega una superficie continua, sin marcos ni juntas visibles, legible a corta distancia: algo crítico cuando el equipo lee diagramas unifilares SCADA, mapas de subestaciones y video en tiempo real a pocos metros del muro. Los diodos Nationstar y las tarjetas de recepción Novastar operan entre 600 y 800 nits, el brillo adecuado para una sala iluminada y turnos prolongados sin fatiga visual.
El procesamiento lo resuelve un controlador Novastar H2 por sala —hasta 13 millones de píxeles, 8 entradas HDMI y 16 capas simultáneas— con una tarjeta multiviewer que permite previsualizar todas las fuentes conectadas antes de enviarlas a pantalla. Así, cada centro opera de forma autónoma y queda con margen para escalar nuevas señales a futuro.
En conjunto, el proyecto suma cerca de 14,74 m² de Micro LED fine-pitch. PLED tuvo a cargo el suministro, la instalación y la capacitación en terreno de los equipos de operaciones, con garantía extendida y visitas de mantención semestrales.
Para empresas de energía, utilities e infraestructura crítica, esta implementación demuestra cómo una sala de control con tecnología fine-pitch sostiene la confiabilidad operacional 24/7 que exige la continuidad del suministro eléctrico.


