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Chilquinta, la distribuidora eléctrica de la región de Valparaíso, equipó el auditorio de su centro de capacitación en Quilpué con una pantalla Micro LED P1.5 de gran formato sobre el escenario. PLED diseñó, suministró e instaló la solución, que reemplaza al proyector en un salón donde se dictan charlas técnicas, inducciones de seguridad y actividades corporativas.
La pantalla mide 3,84 × 1,92 metros (7,37 m²) y entrega 2.496 × 1.248 píxeles, muy por sobre Full HD en una superficie de ese tamaño. Se compone de gabinetes de 64 × 48 cm ensamblados sin marcos, de modo que la imagen se lee continua de borde a borde. Con un pixel pitch de 1,5 milímetros, el contenido se mantiene nítido incluso para quien está sentado en las primeras filas, a menos de tres metros del muro.
El procesamiento lo resuelve un controlador de video Novastar VX1000, con capacidad para 2,6 millones de píxeles, entradas HDMI, DVI, VGA, DisplayPort y SDI, y manejo de hasta tres señales simultáneas. Eso permite alternar entre el notebook del relator, una cámara y una videoconferencia sin cortar la proyección.
El brillo de 600 a 800 nits es la diferencia práctica frente a un proyector: el auditorio no necesita quedar a oscuras para que se lea la pantalla. Las láminas de una inducción de seguridad —texto sobre fondo de color, iconografía, señalética— mantienen el contraste con las luces de sala encendidas, y el relator puede ver a su audiencia mientras expone.
PLED ejecutó despacho, instalación y capacitación operativa en Quilpué durante 2026, e incluyó repuestos equivalentes al 5% del proyecto y dos años de garantía.
Para empresas de servicios que capacitan a su personal de forma continua, esta referencia muestra por qué una sala de formación de uso intensivo termina justificando el LED por sobre el proyector: no hay lámpara que reemplazar, no hay que oscurecer el recinto y la imagen no pierde intensidad con los años.


