// Caso
El Centro Educativo Salesianos Alameda usa su gimnasio como el espacio de encuentro de todo el colegio: ahí se hacen las ceremonias de inicio de año, las premiaciones, las eucaristías y los actos que reúnen a la comunidad completa. El problema de un recinto así es de escala. Con la cancha llena y las graderías ocupadas, un proyector no alcanza a sostener la imagen, y menos con la luz que entra por los ventanales que recorren el muro.
PLED resolvió el recinto con tres pantallas LED P3.9 que suman 25 m²: una central de 5 × 3 metros (1.280 × 768 px) y dos laterales de 2,5 × 2 metros, distribuidas a lo largo del muro para que la imagen se lea desde cualquier punto —desde la última fila de la gradería, desde el centro de la cancha y desde los costados—. Las tres se manejan como un solo sistema.
El brillo es la decisión clave del proyecto. Son paneles de 4.500 nits con protección IP65, grado exterior, montados bajo techo. No es un exceso: el gimnasio tiene ventanales continuos en ambos muros largos y luz cenital, así que una pantalla indoor convencional se lavaría en las horas de mayor claridad. Con este brillo la imagen se mantiene sólida a mediodía y baja sin esfuerzo para una ceremonia con las luces apagadas.
El procesamiento lo resuelve un controlador de video Novastar VX400 de cuatro puertos, que alimenta las tres superficies y permite conmutar entre presentación, video y transmisión en vivo durante un mismo acto. Los gabinetes de 50 × 100 cm en aluminio die-casting se colgaron del muro con barras y poleas, una solución que evita obra estructural en un edificio patrimonial y deja las pantallas accesibles para mantención.
El proyecto se entregó llave en mano: instalación con tres técnicos, cableado UTP redundante, extensor HDMI para llevar la señal desde el punto de operación, flight case y gabinete de distribución eléctrica, además de repuestos sin costo —módulos, LEDs, receiving cards y fuentes— con dos años de garantía. PLED mantiene desde entonces el servicio técnico del recinto.
Para colegios que ya tienen un gimnasio o un coliseo, este caso muestra el camino más directo para convertirlo en el auditorio del establecimiento sin construir uno nuevo: tres superficies LED bien repartidas rinden más que una sola pantalla gigante, y el panel de grado exterior es lo que hace que funcione en un espacio con mucha luz natural.


